domingo, 26 de enero de 2025

 AULLIDOS LEJANOS *

Soy el último hombre lobo sobre la Tierra. Mejor dicho, era el último que quedaba.

Recuerdo la noche en que el doctor Van Hilseng me dijo que estaba curado. Recuerdo, por primera vez en mi vida, una noche de luna llena. Tenía el cuerpo cansado, dolorido por los sueros y linimentos que me habían aplicado durante los diez últimos meses. Miré la luna, brillando con su vieja cara de liebre en el cielo, y me sentí sereno: todo había acabado.

A la mañana siguiente, me despertaron temprano y poco después partí hacia la estación. Van Hilseng me despidió desde la puerta de la calle y miré la fachada de piedra y las grandes ventanas del Instituto Pasteur, extrañas después de tanto tiempo encerrado entre sus paredes. El pálido sol invernal me molestaba a través de la ventana del carruaje y el percherón, sumiso bajo el látigo del cochero, resbalaba sobre los adoquines mojados. Me fui de París sin ver el Sena.

Evoco aquellos tiempos, que ya empiezan a estar lejanos, con parecida melancolía a la de un soldado que vuelve de la guerra. El sufrimiento y el dolor de aquellos meses de penuria ya no me atenazan, solo el severo rostro del doctor se me aparece entre las brasas de la chimenea o en la galería de desnudas paredes que conduce hacia mi solitario aposento; una cara que odié en muchas ocasiones, pero que ahora recuerdo como la del capitán que me salvó la vida en la batalla. Mandé quitar todos los cuadros de mis antepasados, como me dijo Van Hilseng, pues seis generaciones de rostros recordándome el pasado me habrían atormentado.

Ahora soy un hombre nuevo, el nuevo conde de Brandul, amado y respetado por sus siervos, constructor de las bodegas más modernas de Transilvania y amante de la poesía y la ciencia. Debo ser feliz y comprender que todo lo ocurrido ha sido por mi bien.

En los anocheceres de verano, abro las ventanas de la estancia y los aromas de las vides se entrelazan con los de las flores de mis jardines en sensual pugna; los palomos canturrean entre los tejados del castillo y algún caballo relincha en las cuadras mientras el herrero da los últimos golpes en la fragua, antes de la oscuridad silente. En invierno, me extravío en el silencio blanco y el frío huele como el agua fresca del pozo de Odania, al pie de las cercanas montañas tapizadas de enhiestos y oscuros bosques. Todo eso me rodea, y todo es míoMataron a los lobos. Mientras yo no estuve, los mataron a todos. Me lo confesó Vladich, el pastor, después de propinarle cinco latigazos. Los siervos guardan en sus casas las pieles y las cabezas, pero nunca podrán enseñarlas, saben que el que lo hiciera se enfrentaría a mí y a la horca. Las cumbres están mudas, bajo las frías estrellas que antaño ardían con los aullidos y me posee el silencio de mi nueva vida, al borde de los riscos por donde ya solo trepa el viento.

A pesar de mis preguntas, el doctor no me contó lo que pasó aquella noche y por qué me llevaron a París. Tan solo me dijo, en una ocasión, que de no haber sido por él, yo ya estaría muerto y volvió a enseñarme el permiso del príncipe para disponer de mí. No debía pensar en lo que había hecho sino en lo que debería hacer a partir de vencer al lobo que llevaba dentro, a la maldición que durante siglos había poseído a mi familia.

Un hombre lobo nunca recuerda lo que es y lo que hace en su otra vida, entonces, ¿por qué preocuparme?, me repetía Van Hilseng, mientras me inyectaba algún suero o me cubría con mantas para calmar el frío aterrador que me inundaba en las eternas noches del Instituto. ¿Acaso había sido feliz cuando me despertaba, desnudo y aterido, entre los árboles del bosque? El horror ante la imagen de mi cuerpo magullado, cubierto de sangre, ¿era algo placentero? Sin recordar lo que era mi otra vida, los remordimientos y la culpa me embargaban al amanecer mientras insultaba al cielo y huía de las antorchas de las partidas en busca del monstruo que había atacado de nuevo.

Alguna noche echo en falta al doctor. Durante meses vivió en mi castillo y paseábamos y charlábamos después de la cena, alrededor de una copa de buen coñac. Me hablaba sobre las teorías y descubrimientos de la nueva ciencia, del imperio de la razón y del príncipe que le había enviado conmigo. Todo estaba cambiando, decía, y yo le escuchaba con curiosidad y atención. Dios ha muerto, afirmaba Van Hilseng, desde que los científicos comprenden el mundo. Y si Dios, en caso de existir, había permitido que conociéramos la célula, origen de toda vida, se había suicidado en un gesto de infinita generosidad para con el hombre, su creación, llevándose para siempre con él el libro divino del destino que me había condenado a ser lo que fui.

Mis tierras, por fin, están en paz y el doctor nunca regresará pues su ciencia me ha curado. Y yo puedo ya mirar de frente, sin temor, a la luna llena, grande, misteriosa, surcando veloz entre las estrellas.

Sin embargo, hay ocasiones en que creo escuchar aullidos en los cercanos bosques. Imagino entonces al lobo de ojos transparentes y fauces abiertas y chorreantes de baba, colmillos brillantes, lomo erizado, el cuerpo tenso, la respiración contenida, moviéndose sigiloso sobre sus patas acolchadas entre la maleza y las rocas de la quebrada. Escucha y olfatea, atento a cualquier movimiento y cuando lo percibe ataca. Salta sobre la víctima y entre gruñidos y mordiscos hace que caiga al suelo. Siente la sangre en la boca y desgarra la carne caliente en un abrazo fiero y hermoso que le otorga la vida. Cuando la víctima muere, con una última y trágica sacudida, el lobo levanta las fauces al cielo y aúlla avisando a la camada que corre ansiosa hacia él por la maraña iluminada por la luna.

Sí, a veces me llegan rugidos, desde lo más profundo del bosque, cuando contemplo la luna llena.

Pedro Manuel Martínez Corada (marzo de 2003)

* Relato publicado en el libro Vampiros, ángeles, viajeros y suicidas. Varios autores. Kokoro Libros (Madrid, 2005) ©.


EL AUTOR:

Pedro M. Martínez Corada. Madrid, 1951. Escritor, fotógrafo y locutor. Director de la Revista Almiar (https://margencero.es). Ha publicado el libro de relatos Nunca llueve sobre el Sáhara (Mandala & Lápiz Cero, 2008) y participado en las antologías Vampiros, ángeles, viajeros y suicidas (Kokoro Libros, 2005); Inventarĭum (Margen Cero, 2013); Martínez en tertulia (Café Literario Editores, 2014) y Archipiélago 988 (Cuadernos del Laberinto, 2022). · Biografía y obra en Internet: https://linktr.ee/martinezcorada

· Fotografía del autor: Diego Martínez © (https://www.instagram.com/diegomartinezph/)


Todos eran iguales, menos uno*

Para Óscar Portela y el mundo que nos queda

Nos gustaban los pueblos abandonados. Bien por razones opuestas o por parejos sentimientos, todos ansiábamos que llegara el sábado para desa-parecer en alguna ladería silenciosa. Recorrer aquellas casas solitarias forma-ba parte de nuestra idiosincrasia, supongo que eran la representación del de-seo de vivir de otra manera, aunque no supiéramos de cuál.

—No sólo es el asesinato del paisaje —dijiste en una ocasión, mirando un inútil lavadero ausente de comadres—, es el símbolo del fin de esta socie-dad.

—El último símbolo que ha habido y habrá, fue la muerte de Jesucristo.

—No seas cínico —respondiste. Y qué podía decirte yo, tener un carné del Partido en el bolsillo nunca ha garantizado la pureza ideológica de nadie, tampoco la mía.

Cuando llovía, dormíamos en la casa más limpia que encontráramos, después de recorrer calles que jamás tuvieron adoquines. En las casas veía-mos somieres espinosos, sillas destripadas, botellas llorando cera, calendarios de vírgenes tristes y llaves de hierro picado por la viruela del tiempo. A veces, en lo que fue una escuela o un ayuntamiento, hallábamos arcones fajados por herrajes roñosos; como si fueran tumbas egipcias habían sufrido la visita de los saqueadores y dentro encontrábamos, las menos de aquellas, papeles terrosos con cuentas escritas en donde las pesetas tenían céntimos y el debe y el haber estaban escritos en colores rojo y azul —como los de la Guerra Civil, dirías tú—, o algún ejemplar abarquillado de El Magisterio Español que nadie quiso, salvo Roberto, ese tío enteco que lo guardaba todo y con el que era imposible que tú fueras feliz.

Las noches parecían más largas entre los restos de aquella memoria hecha añicos. Félix, un grandullón que no sabía hacer algo sin escuchar músi-ca, posaba divertido para la cámara de Roberto. No he visto ninguna de aque-llas fotos que zumbaban entre nuestras cabezas mientras escuchábamos Songs Of Love And Hate o imaginábamos a Satán entreteniéndose en inspirar a Mick Jagger.

—Deberían legalizar el hachís. Sería el gesto más progresivo para con la humanidad… después del descubrimiento del vino, por supuesto —dijo Félix, rodeado por un humo azulado.

—Nunca debieron prohibirlo —aduje, mientras esperábamos turno.

Y el viento y la lluvia sacudían los postigos de las casas. Fantasmas de madera carcomida, hijos de las ilusiones perdidas. Más deshabitados estába-mos nosotros, te susurraba en la oscuridad, mientras Roberto dormía al otro lado de tu saco. Ruido de pisadas de ratas en el sobrado, roces de cucarachas en los viejos vasares, crujidos de gusanos devorando la madera podrida de las vigas; sonidos que subyacen en el aparente silencio de la noche, una entele-quia hermana del tiempo. Las sombras se tornaban sustantivas y yo huía del amanecer cuando observaba cómo dormías.

—¿Por qué te gustan los cementerios?

Levanté la vista del bloc y te contemplé. Pensé que debería dibujarte a ti pero el carboncillo y el difumino se rendirían ante tus cabellos bermejos. Tenías el pie izquierdo apoyado sobre una piedra y el pantalón vaquero te ceñía las caderas y delimitaba la planicie de tu vientre. La brisa despertó a la mañana y se oyeron disparos de escopetas en algún coto lejano, en el campo de extermi-nio dominical decorado con uniformes paramilitares.

—La muerte es lo único que interesa de verdad al ser humano.

Te acercaste, dejé el cuaderno sobre la lápida en la que estaba sentado y nos miramos. Cada amanecer de domingo me acompañabas, observabas mis dibujos, respirábamos juntos la humedad del trigo verde y de las silvas. Cogí tus manos y, pomposo, declamé:

Rosa, oh contradicción pura, placer,

de no ser sueño de nadie debajo de tantos

párpados. 1

—No me gusta ese poema… —susurraste, bajando la cabeza. Sentí cómo tus manos apretaron las mías.

—A mí tampoco… —y reímos.

El sonido de nuestras risas se esparció entre los nichos, sobrevoló la campiña y acalló, por un momento, el tac de los disparos. Las perdices y los conejos huían de la pólvora y los perros. Un buitre planeaba en el cielo atento al posible botín, indiferente a nuestro abrazo. Nos gustaba la aventura.

Llueve sobre Segovia. Será que viene el invierno. Las ventanas del bar están empañadas, también los cristales del coche en el que acabamos de lle-gar a la plaza del pueblo. Los domingos por la tarde nos resistíamos a volver. Una última parada antes de las pendientes de Somosierra nos despertaba la ilusión de que nunca regresaríamos. Félix pide orujo y charla con el tabernero quien también se irá dentro de poco, quizá con los hijos, camino de Madrid. Pero todavía hay tiempo para echar algunas partidas de futbolín. Cinco duros, siete bolas. Para que no haya empates. Las figurillas que representan a los futbolistas son de madera, con ellas se puede jugar en serio. Las cabezas de las figuras son todas iguales: el pelo está pintado de un negro brillante; la boca es una insensible línea recta de color rojo; los ojos, círculos negros sin el color del iris. Hay una figura que, sin embargo, es distinta: uno de los porteros. Debió romperse y fue sustituida por una pieza de otro modelo, lleva una gorra y el pelo es de color beige. Me gustaba jugar en su campo.

Félix bebe de su segundo orujo, nunca le gustó el futbolín. Roberto y tú, contra mí. Son las ocho y echamos la última partida. Vamos empatados a tres, tras el gol que acabo de meterte después de un fino pase desde la media. Con el delantero pisé la bola, la acaricié, la desplacé de izquierda a derecha y cuando pensabas que tiraría por allí lo hice al otro hueco, con suavidad. Te quedaste quieta, observaste cómo la bola entraba, sin saber reaccionar, y reís-te. Los pocos parroquianos que había en la taberna se admiraron con el com-pás de tus pechos subiendo y bajando dentro del jersey. Roberto te pide el cambio: quiere ganar a toda costa y él se cree mejor portero que tú.

Última bola. La saco desde el centro y peleo contigo por la posesión. La paso entre dos de tus jugadores y la retengo con mi extremo izquierdo. Félix se acerca y nos trae unas cervezas.

—Dale, tío. Es todo tuyo… —dice Félix con sorna.

Me excita el tono de su voz. Me exalta cómo tú me miras. Me enardece ver a Roberto mirando con fijeza la bola, tenso sobre las dos barras de la de-

fensa. Del extremo paso la bola al delantero centro y la aprisiono con la parte de detrás de la figura. Esta vez el tiro es de muñequilla. Giro un poco la madera y la bola se mueve unos milímetros hacia la derecha, después hago que la pie-za oscile de atrás hacia delante para dar el mazazo. La bola entra por el centro del hueco de la portería, sin remisión, y el estruendo retumba en todo el bar.

—Félix, tío, mira a ver si le he hecho un agujero a la mesa…

Tiempo después compré el futbolín, antes de que el viejo tabernero echara el cierre y subiera también las cuestas de Somosierra. Lo tengo en el cuarto de estar, con las barras bien engrasadas, y he pintado en las caras de las figuras una sonrisa. Salvo en la de mi portero. No resistiría verlo sonreír.

Nadie juega ahora conmigo. Silencios de comida en la nevera, de televi-sores encendidos, de coches que creen saber adonde van. Alguna vez, echo una bola y la paso desde la defensa a la media, desde la media hasta la delan-tera y la acaricio como cuando jugaba contigo, de izquierda a derecha, y vice-versa, para después introducirla en alguna de las esquinas, con suavidad, tal y como ha pasado todo este tiempo durante el cual las casas abandonadas, más olvidadas que nunca, continuarán derrumbándose mientras los disparos de los domingos estremecen a los cementerios.

Pedro M. Martínez Corada

Madrid, mayo de 2006

* Relato publicado en el libro Nunca llueve sobre el Sáhara, Mandala & Lápiz Cero (Madrid, 2008) ©.

EL AUTOR:

Pedro M. Martínez Corada. Madrid, 1951. Escritor, fotógrafo y locutor. Director de la Revista Almiar (https://margencero.es). Ha publicado el libro de relatos Nunca llueve sobre el Sáhara (Mandala & Lápiz Cero, 2008) y participado en las antologías Vampiros, ángeles, viajeros y suicidas (Kokoro Libros, 2005); Inventarĭum (Margen Cero, 2013); Martínez en tertulia (Café Literario Editores, 2014) y Archipiélago 988 (Cuadernos del Laberinto, 2022). · Biografía y obra en Internet: https://linktr.ee/martinezcorada

· Fotografía del autor: Diego Martínez © (https://www.instagram.com/diegomartinezph/)










viernes, 24 de enero de 2025


AULLIDOS LEJANOS *

autor: Pedro Martínez Corada

Segundo análisis de Héctor Zabala

Soy el último hombre lobo sobre la Tierra. Mejor dicho, era el último que quedaba. Al parecer estas palabras fueron tomadas de la Ilíada, aunque de manera indirecta (Nota: revisar Rapsodias XIII en adelante, ubicar el verso). En el primer análisis se analizó la posibilidad de que el derramamiento de sangre en esa guerra ocurrida a principios del siglo XII a.C (agregar el texto de carpeta 5 A antes del texto definitivo) (Nota: No se encuentra en la Rapsodia XIII, revisar XIV)


p.1



Homero p. 3



 Regreso del cuerpo de Héctor a Troya. Bajorrelieve en mármol de un sarcófago romano en el Louvre (a.C. 180-200) - p.



Bertlín Reimer - Biblioteca Agustana

p. 7


 


Bertlín Reimer - Biblioteca Agustana
p. 12


Maquetade Troya VII
p. 52



Mapa de la Guerra de Troya
p. 68


Menelao y Paris asistidos por Atenea y Afrodita
p. 88


 
Menelao y Paris asistidos por Atenea y Afrodita (relieve)
p. 88



Copa (kylix) con la representación de un arquero
p. 99




El escudo de Aquiles
p. 330


Zeus en la asamblea de los dioses, crátera ca. 550-530 a.C.
p. 340 



Ilias Picta o Ilias Ambrosiana (manuscrito ilustrado, ca. 500 en Alejandría - Biblioteca Ambrosiana, Milán, Italia)
p. 351



Combate singular entre Aquiles y Héctor
p. 365 



Crátera de volutas atribuida al Pintor de Darío, Funerales de Patroklos (340- 330 a.C.). Furtwängler-Reichhold (1906), Griechische Vasenmalerei: Auswahl hervorragender Vasenbilder, München: Bruckmann, ill. 89. 
p. 378




El rescate de Héctor, hidria de figuras rojas, c. 510-500 a. C.jpg
p. 399



Regreso del cuerpo de Héctor a Troya. Bajorrelieve en mármol de sarcófago romano. 
p. 418




Atenea protege a Ayante, armado con su escudo, Héctor es sostenido por Apolo
p. 145




Áyax llevando el cadáver de Aquiles, protegido por Hermes (izquierda) y Atenea (derecha). Lado 1 de un ánfora ática de figuras negrasca. 520 - 510 a.C.
p.156










Patroclo se viste con las armas de Aquiles (Stamnos, siglo V a.C.)
p. 278

















domingo, 19 de enero de 2025

Mauricio Folk

Madrid, España

Escritor, Freelance, Universidad de Málaga

m.m.sarabia@hotmail.com

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5 ene 2025

 

Ana Luz Barillas Vásquez

Guatemala

Escritora autopublicada, Capacitación, inducción, motivación y manejo de equipos.

analuz.barillas@gmail.com

6 ene 2025

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Yaiza Martinez

Málaga, España

Escritora, periodista, Tendencias 21, Universidad de Córdoba

yaizamartinez@tendencias21.net

7 ene 2025

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Alejandro Manzano Romera

El Campello, Comunidad Valenciana / Comunitat Valenciana, España 

Escritor en prosa y verso, Amazon Kindle Direct Publisher, El día que encontré mi cadáver

679924509 (Móvil)

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7 ene 2025

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Raúl Vigil Peón

 Vega, Principado de Asturias, España 

Ratón de biblioteca, Universidad Nacional de Educación a Distancia - U.N.E.D.

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8 ene 2025

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Raymar Aguado Hernández

La Habana, La Habana, Cuba

Escritor,

Centro de Estudios Eclesiásticos Padre Felix Varela

Tel. 55382954

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9 ene 2025

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Candela Muzzicato

Capital Federal, Argentina

Escritora de Romance, romance oscuro y erótico. Creadora de contenido, Turismatica, Instituto San Pedro - La Boca, Perfil de Instagram

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9 ene 2025

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Tolgay Hiçyılmaz

Estambul, Turquía 

Escritor, Director de cine y Traductor, Techizart Production, Beykoz Üniversitesi

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9 ene 2025

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Jose Antonio Taboada

Cuba

Poeta, Investigador, Ensayista y Promotor Literario.

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9 ene 2025

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JAVIER NARVAEZ CEPEDA

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9 ene 2025

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Camila Caligiuri

Capital Federal, Argentina 

Editora y redactora, Redactora en Editec | Directora de Entre Tantos Editora | Servicios editoriales freelance, maquetadora de libros, Escritora de ficción y poesía, Universidad de Buenos Aires

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10 ene 2025

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TALI ROSU

España

Tutora de escritura, escritora fantasma, redactora, correctora, lectora, asistente... Escuela TAI

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10 ene 2025

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Abel Jara Romero

Madrid, España

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11 ene 2025

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Paola González

Osorno, Los Lagos, Chile 

Profesora Historia y Geografía, Educación, UNIACC

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Guido Estañaro

Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Argentina 

Copywriting y Redacción, Universidad de Buenos Aires

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12 ene 2025

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Mis Escritos Literarios

Juan Manuel Martínez

Bogotá, Distrito Capital, Colombia 

Escritor

misescritosliterarios@gmail.com

13 ene 2025

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Cecilia Cambiaso

Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Argentina 

Actriz, guionista, docente. Netflix. Estudio de Julio Chavez

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youtube.com/user/ceciliacambiaso (Personal)

14 ene 2025

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Duban felipe (caspon_ rm0) Moreno Rojas

Duban Felipe Moreno Rojas

Neiva, Huila, Colombia 

Escritor, Fortalecillas

3028313286 (Móvil)

morenorojasdubanfelipe@gmail.com

14 ene 2025

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Cidália Pinto

Marco de Canaveses, Oporto, Portugal 

Escritora na Amazon, Particular

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15 ene 2025

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Jesús del Río

Bilbao, País Vasco / Euskadi, España

Escritor

jesusdelrio66@gmail.com

16 ene 2025

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Adam Jensen

Guadalajara, Jalisco, México 

Escritor | Writer, Lebenswelt Press

kontakt@lebenswelt.press

lebenswelt.press/ (Blog)

18 ene 2025

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domingo, 22 de diciembre de 2024


SOL BONELLI

Sol Bonelli (Buenos Aires, Argentina. 1983)

 

Dramaturga, guionista, directora teatral y gestora cultural.

 

Diplomada en Dramaturgia (FFyL,UBA). Se formó con maestros/as como Mauricio Kartun, Vivi Tellas, Mariana Chaud y Lautaro Vilo y en la praxis escénica. Además, es periodista recibida en TEA.

 

 

Sus obras teatrales y guiones audiovisuales abordan problemáticas sociales y de género. Se han presentado nacional e internacionalmente en teatros comerciales, independientes y municipales; en escuelas rurales, ONGs, sindicatos y universidades dado el interés social que generan.

 

 

De 2017 a 2024 coordinó el área de teatro y gestionó políticas culturales en Espacio Cultural El Sabato, de la Universidad Buenos Aires. (FCE, UBA)

 

Allí ideó e implementó varios ciclos: “Escenarias, mujeres que hacen la escena”; “Cultura contra la trata”, el ciclo que combinó obras escénicas, performáticas, visuales y musicales junto a mesas de debate e intervenciones urbanas sobre dicha problemática. Ambos ciclos tuvieron varias ediciones y buenas repercusiones en la prensa y la comunidad artística. Desde su rol en el espacio cultural, gestiona una diversidad de actividades vinculadas a la praxis escénica, incluídos congresos sobre dramaturgia y programaciones que incluyen profesionales y elencos de toda Latinoamérica.

 

 

Este 2024 se sumó al equipo de dirección del histórico Teatro Coliseo Podestá de La Plata para gestionar ciclos y producciones que reflejen políticas culturales diversas. En lo que va del año ya diseñó e inauguró dos ciclos: Independiente, que convoca a artistas regionales independientes a ocupar la sala del teatro municipal; y Conversares, conversaciones en con referentes regionales y nacionales de rubros específicos en la praxis escénica.

 

 

Lleva 20 años trabajando en proyectos audiovisuales. Como guionista, colaboró para ficciones y documentales de productoras como K&S, Pol-Ka, Canal Ciudad, Canal (á) y Plan Divino.

 

 

Recibió la distinción “Santa Clara de Asís” por la labor social de “Se trata de Nosotros”, la serie que ideó y co-guionó, donde aborda la problemática de la trata de personas. El proyecto ganó el apoyo de Ficciones Federales INCAA, se filmó con artistas de gran trayectoria (Luis Machin, Romina Gaetani, Eduardo Blanco, Belen Blanco, Guillermo Pfening y Edda Bustamante entre otras) la serie fue emitida en Canal Encuentro (2016) y estuvo disponible en Cont.ar, contenidos digitales argentinos. Hace años que STDN también está en su canal de You Tube disponible para ser utilizado en escuelas e instancias formación que luchan contra este crimen.

 

 

Desde 2017 a la actualidad trabaja como guionista de la serie documental “Maravillas Porteñas”, de Canal Ciudad, nominado a los Fund Tv (2020).

 

 

En teatro, escribió y dirigió “Flores de Tajy” (2016), estrenada en el circuito independiente de Buenos Aires, declarada de Interés Cultural por la Legislatura

 

Porteña, y re estrenada en Teatro Maipo (2019). Con dicha ópera prima estuvo de gira en Rosario, en provincia de Buenos Aires y en Madrid, España.

 

 

Escribió y dirigió “Mamífera” (2017) unipersonal que fue seleccionado para el V Festival Novísima Dramaturgia Argentina y publicada en la Colección Nacional de Teatro (Filosofía y Letras,UBA) también giró por Tucumán y Madrid (2018).

 

 

Escribió y dirigió “La Naty” que estrenó en El Cultural San Martín (2021), realizó gira por provincia Buenos Aires, llegó a la Patagonia invitada al 5to. Festival “Verano Teatral” de Villa La Angostura y viajó a Misiones para el Festival “Mujeres en Red - Arte Solidario”. Además, una versión audiovisual de “La Naty” fue premiada en el II Festival Internacional Iberoamericano “Tierra de Teatro” (FIIT). También presentó dicho monólogo de manera autogestiva en los Encuentros plurinacionales de mujeres y diversidades realizados en Chaco y Rosario.

 

 

En 2022, estrenó el monólogo “Eva furiosa”, que da voz al personaje bíblico en una reversión del Génesis post humanidad. “Eva furiosa” realizó su primera temporada en el El Extranjero, del circuito teatral independiente de Buenos Aires y en marzo del 2023 viajó a Posadas, Misiones invitada al Festival “Mujeres en Red - Arte solidario”.

 

 

En cine, co-guionó “Me gusta cuando hablas” dirigida por Silvina Estévez y Marlene Grinberg la película estrenó en Festival Internacional Documental de Buenos Aires (2023, FIDBA).

 

En Marzo 2024 se estrenó por semanas en el Cine Gaumont con una trayectoria de premios recibidos durante su desarrollo: Incubadora Incaa, 2019 y Docs Lab Mx, 2020.

 

 

Actualmente, colabora en producciones de ficción/documental y desarrolla proyectos propios.

 

 

Desde 2018, forma parte de la red federal La Colectiva de Autoras.

 

 

 

Eva Furiosa

Transgresión apocalíptica para un nuevo Génesis

por Sol Bonelli

 

 

Sinopsis

 

Una Eva arrabalera sobrevive al fin de un mundo.

El árbol de la manzana y su serpiente,

también logran persistir.

Y entre plásticos desechos,

Eva se pone a dirimir,

Otra versión de la historia.

 

No es que está hablando sola.

A la divina autoridad,

con labia astuta y filosa, va dispuesta a encarar.

Lo que pasó entre sus hijos,

jamás lo podrá olvidar.

Y le cuestiona

los mandatos, el hambre,

la meta para las mujeres, puesta en la maternidad.

 

Pero ahora, que fracasó esa humanidad

un nuevo cuento ella quiere inventar

basada en el placer, de los seres todos

¡Que esa sea la deidad!

Y en esto, que parecía el final,

Nuevas semillas asoman.

 

 

 

 

Eva furiosa se estrenó en 2022 en el teatro El extranjero del circuito independiente de Ciudad de Buenos Aires donde realizó su primera temporada con buena recepción del público.

A inicios del 2023, la obra viajó a Posadas, Misiones invitada a participar del Festival de Arte Solidario - Mujeres en Red.

 

 

Contacto: Bonellisol@gmail.com

 

 

 

 

 

Eva Furiosa

Transgresión apocalíptica para un nuevo Génesis

por Sol Bonelli

 

La escena bíblica del Génesis se reversiona en un escenario post apocalíptico.

Un raquítico árbol plástico con manzanas plásticas luminosas persiste entre las ruinas de la humanidad que se supo conocer. Como una alfombra de basura, bolsas plásticas lo rodean y dan un aire de misterio. Se oye un dial con interferencia que oscila por sonidos de distintas épocas y geografías del tiempo humano. Entre la montaña de bolsas, algo se mueve. Es Eva que emerge, despierta de una pesadilla.

 

EVA

¡Adáaaaan!

 

EVA mira a su alrededor desolado, volviendo a sí misma.

 

EVA

Adán…

¿Adán…?

¡Qué lo parió!

 

EVA ríe de su perspicacia.

 

EVA

¡Nadie! (se acaba de dar cuenta) ¡Nadie lo parió!

 

EVA aún busca a su alrededor. Se despereza. Y pisa o divisa en el árbol plástico a la serpiente enroscada.

 

EVA

(a SERPIENTE) Vos y yo, (mira la manzana) De nuevo acá…

 

EVA sospecha y encara a Dios, sin nombrarlo. Habla arriba y a varios lados.

 

EVA

No me quieran, otra vez, engatusar…

 

¡¿Acaso hay cura para la humanidad?!

 

Sonido de escombros derrumbándose.

 

¡Todo lograron destrozar!

 

Ni un solo pez quedó en el mar

Sin cacho de plástico en la boca.

Y de eso, a mí, (habla arriba y a otros lados)

no me vengas a culpar.

 

De lo otro, tá.

Es cierto que Adán,

nunca se iba a animar…

Por eso, fui yo,

quien dio el primer mordisco.

 

EVA mira los restos de la humanidad.

 

¿Pero después?

Los hijos de los hijos

mucho después de Cristo,

forjaron este devenir…

 

              EVA, al público.

 

Y eso, no me hagan reír,

¡No fue porque comí una manzana!

 

EVA mira arriba, a un lado y otro lado.

 

¡Fue el hambre que me arrebató!

Eso, para algunos…¡es pecado!

 

EVA se relame.

 

Gruesas ganas de morfar

me hicieron trepar por las ramas.

¡Cómo quería probar,

el gusto de este frutal!

 

                EVA mira arriba, a un lado y otro lado.

 

Ese árbol que nos prohibiste,

bien que supo alimentarnos…

 

Si había miles por estos pagos…

 

EVA mirando la manzana.

 

Aún recuerdo esa primera vez…

Yo no soñaba por pensar

este manjar, nadando en mi paladar.

 

¡Cómo me hacía salivar!

 

EVA al público.

 

¡Y a Adán, también!

Fiiiija, tenía la atención,

Siempre mirando pa´ el arbusto.

 

EVA mira arriba, a un lado y a otro.

 

¿Eso que yo convencí al chabón?

¡No me jodás!

 

EVA se hace la pobrecita, guiño al público.

 

Si yo, “hecha de su costillar”,

según supiste chamuyar.

Mirá si yo iba a doblegar,

 a “semejante varón”.

 

                EVA mira arriba, a un lado y a otro.

 

Ahora, ¿Notaste que “Adan”

es un anagrama de “nada”?

¡Vaya nombre le elegiste!

 

                EVA, al público.

 

¡Él comió, porque eso él quiso!

¿Consecuencias?

Consecuencias ni pagó.

Me tocó a mí la peor parte.

 

Y después, la humanidad…

               

EVA con sus manos, vitorea al público. Luego cambia, se pone seria.

 

Alto despiole que armó.

 

El tupé de llamar brujería…

 

                EVA mirando arriba, a un lado y a otro.

 

¡Cómo nos fueron a embaucar!

A mí, me marcaste rea y criminal,

 

                EVA cuenta al público.

 

y a todas las que querían danzar,

sueltas, en comunidad!

 

EVA hace un sentido baile evocando danzas de otros tiempos. Se va posesionado, como si de su danza colectiva empezase a ser quemada en la hoguera, se convulsiona hasta frenar en seco. Se oyen sonidos de chispas.

 

Por ellas,

tomo un minuto…

para recordar

que en Tú nombre, (mira arriba y a todos lados)

se quemó a toda esa gente.

 

Comienza una melodía de suspense.

EVA se mueve por el rincón plástico del mundo que quedó.

 

A las minas se acusó

de adorar mi virtud,

que se sabe, ya al tun tun,

dista mucho de la tuya.

 

¡Y con honra te lo digo!

 

En la hoguera, ¡nos quisieron limpiar!

esos, que decían seguir tus leyes.

 

Y entonces, no me asombró,

que hayan llegado a inventar,

crueles modos de exterminar,

todo lo que les pareció:

“raro” o “rebelde”.

 

Altas llamas levantaron

en una y otra ciudad,

los Pater Nostros.

 

Al mundo quisieron truchar

(mira arriba, un costado, y a otros lados)

Tu zaraza de las cosas

 

Y siglos duró la persecución,

a quien no quiso amansarse.

 

Cualquiera que Tu molde rompía,

terminaba hecha cenizas.

 

                EVA se pone de rodillas.

 

La lucha por doblegar:

y la “santidad de la guerra”,

 

EVA encara arriba y a todos lados.

 

¡Vos sabés!

 

Fue por tú cantar,

y en nombre de tú hijo,

el Superestar (se pone en pose de cruz.)

 

                La música corta abruptamente.

Al ratito, EVA vuelve a arremeter.

 

Tampoco me voy a olvidar,

de Tu mayor enemistad:

 

                EVA encara al público como si fuese una maestra tomando examen.

 

Lucifer,

               

EVA espera que alguien diga algún nombre del demonio, y sigue.

 

Belcebú,

 

                EVA espera nuevamente que alguien diga algún nombre del demonio, pero nota que nadie sabe y no se va a demorar.

 

Legión,

Satanás,

No sé cuántos alias más.

 

EVA se exaspera al recordar.

 

Ese verso que se armó.

Del eterno combatir,

entre lo que es Bien,

y lo que es Mal.

¡Como si no se fueran a mezclar,

y salpicar, al mundo ese enchastre!

 

EVA patea con bronca las bolsas plásticas que vuelan y sus ojos vuelven a encontrar a la serpiente. EVA la mira interesada y confiesa al público.

 

Otra historia hay que apañar…

 

¡¿Qué tal,

sacar a relucir...

el Placer como deidad?!

 

EVA toma a la serpiente-manguera-cabeza-de-botella con delicadeza.

 

Acá y ahora,

podemos dibujar,

un nuevo cuento para contar.

 

EVA toma entre sus brazos a la serpiente.

 

Basado en la satisfacción,

no en la necesidad.

Tampoco en la posesión.

 

EVA celebra con pasos ese encuentro.

 

Incluyendo, largo y ancho del mar.

 

                EVA revolea la serpiente en el aire como un poncho.

 

Y a todos los seres, de esta tanta Tierra.

 

EVA revolea la serpiente-manguera hasta soltarla y hacer que la serpiente la “abrace” dándole varias vueltas a su torso.

 

Hay que dar Todo de sí.

 

Entonces, EVA la toma suavemente, se desenreda y apoya la serpiente en el colchón de bolsas. Se le sienta para enroscarla en su entrepierna, y hacerla subir y bajar en un bendito roce por su cuerpo.

 

Para bailar en nuevo Edén,

La ley primera es compartir.

Así, la Unción, repartir.

 

Eva erotizada, jadea. Va oscureciendo.

 

Y entregar al tabú,

su lugar.

Suu lugar…

Suuuu lugaaarr

Su lugaaaar…

dentro de mí,

muy adentro de mí.

 

A contraluz, EVA queda con la serpiente entrelazada en su cuerpo.

Pero luces fuertes irrumpen la escena sensual. Amanece de pronto.

EVA mira arriba con bronca a la luminosidad impuesta.

 

EVA

Si más ley no hay, que la ausencia de fé.

Yo, esto,

¡No lo puedo creer!

 

                EVA escapa a la luz blanca que hiere de tan fuerte.

 

¡Ya sé lo que Vos querés!

 

EVA se arrastra por las bolsas y se refugia bajo el árbol. Como en una trinchera, habla desde ahí hacia arriba, al costado, y a otros lados.

 

Que baile entre mis caderas,

otro pez sin río,

como en un estanque de miel.

               

¡Parece que no entendés…!

                EVA se relaja en las raíces del árbol.

               

A la maternidad,

hay que volverla a nacer.

 

Yo ni te pienso recrear el rol de antes.

A parir con dolor, me mandastes.

¡Si apenas había mordido la fruta!

 

EVA con timidez se anima a tomar la manzana lumínica.

 

Pero el pavor se me pasó.

No fue nada, en comparación

¡Al sufrir que después tendría!

 

¿O te creés que no sé?

 

EVA se pone de pie para increpar arriba, al costado, y a otros lado.

 

Lo de Abel, ¿culpa de quién fue?

 

                EVA explica al público.

 

Y lejos estoy, de justificar a Caín.

Pero eso de las ofrendas,

 

                EVA habla arriba.

 

desde siempre VOS lo exigís.

 

                EVA se adelanta para apoya la manzana como una ofrenda, a la orilla de ese limbo de basura. EVA le explica al público.

 

¡Y locos son los celos entre hermanos!

 

Sin chistar, quisieron aprender

las reglas que les mandaba el de arriba.

 

Y sí, ya sé,

que estás en cualquier lado.

 

EVA corre de un lado a otro. Habla en todas direcciones hasta encontrar el frente.

 

¡Y en ninguno a la vez!

¡Vos! (mira arriba y a otros costados)

 

                Comienza sus acordes, una guitarra tanguera.

 

Vos, lo despreciaste a Caín,

Casi ni le miraste

todos los frutos de la tierra

que el chiquito te ofrendó.

 

En cambio, sí te cabió

ver la sangre brotar

del cordero más tierno

que achuró Abel

en Tu Nombre,

 

Lo preferiste, Vos, Señor,

al pastor carnicero,

que a mi otro hijo, fruticultor.

 

Y en eso de preferir,

ya bien que mostrás la hilacha.

 

                EVA furiosa.

 

¡Así empezó la violencia!

¡¡Entre hijos que YO parí!!

¡¡Porque no se hicieron del barro,

ni de una costilla robada,

ni de la pobre paloma,

que a María mandaste a preñar!!

 

EVA mira al cielo, luego a un lado, luego a otro costado hasta mirar al frente.

 

¡Maldición!

 

EVA con un gesto hace callar la melodía. Silencio total.

EVA mira su vientre y pregunta al aire.

 

¡Y ahora, ¿querés volver a probar…!?

Mirá vos…

 

Y ¿Podría yo acaso,

criar sin más,

seres libres en su albedrío?

 

A EVA se le enciende la idea. Repite la frase, iluminada.

 

Criar…seres libres

               

Comienza a pronunciar palabras, como profecías que se cumplirán mientras hace gestos con sus brazos.

 

En nombre de ninguna obediencia,

que nadie mande a matar.

 

¡Que no exista más eso!

 

               EVA ilusionada, mira a su alrededor. Suenan arpegios para el hechizo.

 

¡Soy ahora Sol y Tierra,

Río y Luna

muchas estrellas

y el Mar

en este lento germinar

de una nueva aventura!

 

De este árbol que prohibiste,

 

                EVA recorre el espacio como viendo ese edén que quiere germinar.

 

muchos, muchos,

voy a plantar.

 

Para que ya nunca más escaseen

(al público) Ni los vuelvan a quemar.

 

Así, en este presente me planto,

Un nuevo comienzo original,

con el destino que tanto soñé.

Ojo que...no busco la soledad.

Pero la sé disfrutar.

 

                EVA busca a la serpiente.

 

Y vos, mejor no digas nada.

No quiero que ningún gil

vaya a caer en tu…¡encanto!

 

Conocí a la humanidad, como si la hubiese parido.

 

(EVA se sonríe)

 

No sé si tiene solución.

Por eso pensé

que no habiendo otra opción,

juntas,

nos podríamos acompañar.

 

Porque Lilith la indomable,

ya desde el vamos se mandó a mudar,

cuando vio el guión que le querían zampar.

“Ser la sierva de Adán”,

¡Ja!

 

EVA le habla al aire, como si Lilith estuviese volando por ahí.

 

¡Ojos de fuego, Lilith, hermana!

Pronunciaste el hechizo

y te volaste,

 

(al público)

 

¡Bacana!

 

                EVA busca a la serpiente, como quien busca acariciar una mascota.

 

Quedamos solas vos y yo, acá…

¿Adán?

¡Andá a saber!

¡Por dónde andará!

Yo ya no me voy a preocupar.

 

EVA comienza a buscar sitio donde sembrar entre tanto plástico.

 

Aquí y ahora, vamos a sembrar…

 

¡Un nuevo paraíso original!

¿Lo ves? (al público)

 

¡A mí, me entusiasma!

 

¿Lo ves? (al público)

 

Se va oscureciendo. Lenta, la música da paso al silencio. Brillan las manzanas.

 

FIN